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Artista
Plástico: Adriana Alonso Papayanopulos
Exposición individual: INTROSPECCIÓN DE UNA MENTE
Lugar: Centro Cultural Casa Principal, IVEC, Veracruz.
Fecha: 2008
Viajar de manera subrepticia a nuestro interior
es posible, cuando tratamos de explicarnos alguna circunstancia
envolvente, no obstante cuando dicha odisea implica, realizar tal
periplo utilizando propuestas artísticas, nos preguntamos...
realizar una introspección verdadera ¿será posible, en este terreno,
sin inclinarnos a favor de los deseos y los sueños , o de nuestras
pasiones mismas?... tal vez... pero es difícil...
Las fronteras de la investigación y desde luego la de conjeturas y
pesquisas se rompen hasta en lo más transparente y exacto de
psicoanálisis... al no ser para establecer paradojas de tipo
sarcástico, a lo Woody Allen, expuestas con gran maestría en muchos
de sus discursos cinematográficos, las introspecciones suelen
llevarnos a nuevas inquietudes, lo ventajoso, es una búsqueda, pero
aún así, el misterio continua, pues la mente, es un misterio y
también la intuición.
Kandinsky en su libro... De lo espiritual del arte, menciona: “en el
arte... todo es cuestión de intuición... lo artísticamente verdadero
sólo se alcanza por la intuición... el arte actúa sobre la
sensibilidad y por lo tanto sólo puede actuar a través de la
sensibilidad...”
Tales pueden o debieran ser las premisas para acercarnos al
planteamiento plástico de Adriana Alonso Papayanopulos, quien en un
impecable manejo abstracto nos introduce simbólicamente a un cómodo
diván de auto análisis.
Los colores y texturas en cada uno de los enunciados compositivos de
la pintora veracruzana, nos evocan a esa marcha emocional hacia el
pasado, asociando cada eventualidad verde - café o negro - rojo con
la nostalgia de una niñez agotada, pero de entuertos pueriles
prolongados. Sus árboles incandescentes, sus espirales grises, como
serpentinas tiradas desde lo alto y el mar por medio de miradas y
rupturas, nos sumergen de espaldas a cómodos escepticismos.
El abstracto va más allá de los agrados y desagrados por la eclosión
de color... la intuición y sensibilidad pueden permitirnos la
caricia o el rechazo de ciertos momentos, consecuentes o no, a la
alegría o al fracaso, esa misma tonalidad baña o desdibuja nuestras
percepciones o estados de ánimo.
La obra de Adriana Alonso es la antesala, a la reminiscencia de
tales emociones, nos coloca en la dinámica frugal de ir y venir
dentro de nosotros mismos. Su vocabulario colorístico nos arroja de
forma precisa en el umbral de varios cuestionamientos, sobre todo
aquellos relacionados con la libertad, sitio donde la pintora dirime
con espléndidas geometrías los espectros y cavernas del
subconsciente.
Ivonne Moreno Uscanga
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